Ir a nuestra página principal

AMOR Y SALUD

Subscríbete a nuestro boletín para recibir artículos de tu interés, como este.

La ciencia actual atribuye la capacidad de enamorarse a complejas reacciones químicas cerebrales. Se producen muchos equilibrios y desequilibrios relacionados con el amor, la pasión desenfrenada, los celos, la dependencia, el dominio, el deseo, la tranquilidad, la desesperación, el síndrome de abstinencia que se crea cuando se rompe una relación, etc.
Esto conlleva a que la medicina, como encargada de la salud integral de la persona tanto desde el punto de vista biológico como psicológico, dedique una parte de sus atenciones a las personas enamoradas.
El descubrimiento de las feronomas humanas como las substancias que aparecen en la saliva al besarse y que producen placer, los

componentes del sudor que influyen en la atracción entre dos personas, la dopamina reguladora de las sensaciones agradables, la progesterona, los estrógenos y los andrógenos, responsables de las oscilaciones y de la intensidad del deseo han abierto campo a las investigaciones sobre el tema.
El enamoramiento conduce a estados anímicos muy precisos y

específicos.
El primero es la fijación que tiene
la
persona enamorada hacia la persona amada. El pensamiento está constantemente centrado en el otro. Cuando se es correspondido, el pensamiento de ser amado y de los proyectos futuros ocupan toda la realidad. Si hay dudas sobre la intensidad del amor por parte del otro, celos, etc. provocan síntomas orgánicos como inapetencia, palpitaciones, insomnio, sudores, problemas de estómago, etc.
Las alteraciones de la conducta también son manifiestas especialmente al principio de la relación, donde la necesidad de demostrar al otro el amor que se siente, hace desvivirse para agradar y complacer al otro, se siente la necesidad de verle feliz. Al conectar, las dos personas necesitan compartir y buscan cualquier pretexto para estar juntos.
Necesitan el contacto físico, darse la mano, estar cerca el uno del otro, etc. y existe el deseo de compartir aficiones e intereses para descubrir aquellas cosas que interesan a la persona amada. Se acostumbra a desfigurar la realidad incrementado aquellos detalles que favorecen a la persona y ocultando aquello que no nos gustaría ver. Al mismo tiempo, el amor proporciona al enamorado que es correspondido un equilibrio personal y único. Sin embargo, la convivencia requiere que haya unos condimentos que la refuercen día a día. Una vez haya pasado la fase pasional inicial, la perfecta conjunción entre responsabilidades y obligaciones compartidas, en beneficio de la pareja, son la base y el fundamento que permitirá a los dos recorrer juntos el largo camino de la vida.
Así pues, las claves para un amor duradero serían:
-Evitar la rutina.
-Afrontar las dificultades en común.
-Dialogar.
-Compartir amistades y aficiones.
-Mantener la intimidad de la pareja.

Subscríbete a nuestro boletín para recibir artículos de tu interés, como este.