COSM: Conchita Casacuberta. Libro (Àngel Font. Personajes de Catalunya. Tercer Volumen. Empresarias de Catalunya, 1998)

Serie “Personajes de Catalunya”. Tercer volumen.
EMPRESARIAS DE CATALUNYA
Autor: Àngel Font. Edita: Models Photo, S.L.
Barcelona, 1998.

Hace más de dos décadas que Conchita Casacuberta, psicóloga, es propietaria de la empresa familiar barcelonesa COSM -Centro de Orientación Social y Matrimonial-, pionera en España en la utilización del video en la elección de pareja. Pero antes de continuar querríamos señalar que el adjetivo social tiene aquí una explicación. En una época en que no había separados ni separadas, lo que se pretendía era establecer relaciones sociales, “siempre con la intención de formar parejas estables”.

Son muchas, por otro lado, las cosas que han cambiado durante todos estos años; entre ellas la imagen de este tipo de centro: “Antes la gente no entendía tanto la opción de la agencia matrimonial, i además pensaban que si aceptabas gente separada no eras seria”. Aún hoy, no obstante, hay a quien le cuesta dar el paso de ir: “Es muy triste que la persona que está sola no busque. Suelen pensar .”

En efecto, el perfil de la persona con quien trabaja Conchita es a menudo el de un joven que ha vivido tan absorvido por el trabajo que, sencillamente, no ha tenido tiempo para buscar pareja: “Hoy en día el trabajo es como un espiral del que es dificil salir, a causa de la competitividad. Cuando te das cuenta, todos los de tu entorno se han aparejado y tú te has quedado solo.” (…)

La propietaria de COSM, acto seguido, recuerda sonriente una anécdota que ilustra lo que es la soledad en las grandes ciudades, el caso de un hombre y una mujer que se conocieron y se enamoraron en el centro sin saber que eran vecinos de escalera. Hay otros tipos de clientes, como la gente mayor, con quien a Conchita le encanta trabajar: “Es como si les dieras diez años de vida, y como saben lo que representa estar solos, valoran mucho el hecho de encontrar a otra persona.” También acude gente de edad mediana, viudos o separados, que “en un momento determinado se dan cuenta de que les falta algo y hace falta comenzar de nuevo.” (…)

Mujer inquieta como es, esta empresaria barcelonesa no se ha cansado nunca de estudiar y, además del graduado social, tiene en el bolsillo el título de Psicología tanto en la especialidad clínica como en la industrial, ha acudido a numerosos seminarios e hizo también los cuatro primeros cursos de Filosofía. En este punto, Conchita nos explica que la última vez que visitó la vieja biblioteca de su pueblo le caían las lágrimas encima de esos libros “sin los cuales no sería la misma persona”. (…)

El lema principal de la Conchita, no obstante, tal vez sería el hecho de que ella cree fundamentalmente en la pareja: “somos seres sociales y, a pesar de que no le damos importancia, la elección de una pareja es una de las decisiones más importantes que tomamos a lo largo de nuestra vida. I no es como, por ejemplo, cuando cambias de trabajo, que te puedes adaptar. Un rompimiento con tu pareja afecta a todo tu entorno y tiene un coste muy importante.” Para evitar en la medida de lo posible que la gente que se conoce en COSM fracase en su relación, vada vez que alguien se inscribe se pone en funcionamiento todo un proceso de elección y de conocimiento.

“La entrevista con el cliente -explica Conchita- es gratuita y sin ningún compromiso. Si vemos que le podemos encontrar pareja, le explicamos como trabajamos y, si está de acuerdo, le proporcionamos información sobre personas que encajan con lo que nos ha pedido. Tenemos dos tipos de ficha, una de ellas con imagen, donde se ve a la persona en fotografías y, a veces, hasta un vídeo.” (…)

Hay gente, no obstante, que tiene más suerte y pronto encuentra lo que buscaba. En cuanto a esto, nuestra protagonista opina que no se pueden dejar de tener en cuenta las parejas constituídas mediante una agencia matrimonial, más bien lo contrario: “La química se produce igual que en la calle, pero nosotros tenemos la ventaja de que antes de que esas dos personas se conozcan disponemos, entre otras cosas, de unos datos personales, de una escala de valores y de unos tests de personalidad que hacemos nosotros que ayudamos a que dos personas, cuando se encuentren, no solo tengan más posibilidades de enamorarse, sino también de conseguir la estabilidad de la pareja.”

La seguridad de esta mujer en lo que hace la lleva a aconsejar insistentemente que los que están solos y no les gusta estarlo se decidan a buscar pareja en una agencia, y asegura que en la suya nunca dejarán “colgado” a nadie por un problema económico. Probablemente sean estos valores tan humanos los que hacen que la Conchita, hija de una tejedora y de una trabajador del campo, se emocione cuando sabe de parejas que, después de conocerse en su centro, continúan unidas después de años y que piense que, a pesar de la incomprensión de mucha gente respecto a su actividad, el esfuerzo de estos años ha valido la pena.